Función liberadora
Tensión:porque el estÃmulo táctil, auditivo, visual y emocional que "juegan" en el masaje, ponen al bebé en estado de alerta, y lo abren a procesos de memorización y aprendizaje. Relajación: porque reduce la tensión excesiva cuando se canaliza.
Ayuda a autorregular y procesar las experiencias vividas y permite al bebé liberar las tensiones acumuladas del dÃa con la persona en quien más confÃa, en un clima cálido, tranquilo, de amor y acogida.
Con el masaje, el bebé aprende a responder a la tensión con la relajación.
El masaje diario aumenta el umbral para soportar los estÃmulos en la mayorÃa de los bebes.
Los bebés con problemas de aceptación del tacto (prematuros, hipersensitivos), van aumentando gradualmente la tolerancia de forma suave y cuidadosa. La escucha del niño es básica al dar el masaje.
El contacto corporal, vivido de forma positiva, ayuda al niño a disolver tensiones corporales-emocionales, ya que le permite una vÃa de canalización y salida de sus angustias.
A veces, cuando tocamos a un niño durante el masaje, se desencadena el llanto. Este llanto puede no estar relacionado a una razón fisiológica concreta, ni al rechazo a nuestro contacto. Podemos haber facilitado una vÃa de salida a una situación estresante. Este llanto es positivo y bueno que se produzca. Saber escuchar y acompañar este llanto es una necesidad que acerca y fortalece la relación y la confianza.
Por lo tanto podemos decir que el masaje en los niños tiene dos funciones liberadoras:
Liberadora de tensiones fÃsicas producidas por la tensión excesiva.
De liberación emocional.