Sistema nervioso:
La piel es el mayor y más poderoso sistema de comunicación de que dispone el bebé; a través del tacto se transmiten infinidad de mensajes del medio externo al interno (el cerebro).
Estos estÃmulos externos, durante gran parte de la vida del niño se reciben principalmente vÃa tacto (hasta los 12 años sigue siendo el sentido predominante para integrar información del mundo exterior). El tacto favorece el proceso de mielinización. A partir de los 7 años, el proceso de inervación del córtex se suma al proceso de la mielinización que se haya producido.
Sistema hormonal:
Reducción del ACTH y las catecolaminas.
Liberación de endorfina, oxitocina y prolactina.
La prolactina es la encargada de la producción de leche y tiene una misión fundamental en la relación madre-hijo. Esta hormona facilita la creación de la conducta maternal: las ganas de atender y cuidar al bebé, encontrarle lo positivo para favorecer la vinculación, ganas de tocarlo, acariciarlo. La prolactina no solo se desprende en la madre sino también en el padre o hermanos cuando contactan afectuosamente con el bebé vÃa tacto.
Sistema inmunológico:
Una situación de tranquilidad mantiene en equilibrio el sistema inmunológico y mejora su funcionamiento. El estrés, por el contrario, lo debilita.
La seguridad emocional que podemos ofrecer al bebé a través de un contacto corporal amoroso y continuado, asà como el hecho de favorecer un estado de tranquilidad y relajación, fortalecerán su sistema inmunológico.
Sistema gastro-intestinal:
El masaje durante los primeros meses ayuda a madurar el sistema gastro-intestinal, y después a regularlo.
El masaje ayuda en situaciones de cólicos y gases a disminuir el dolor y las incomodidades, asà pues, favorece a la creación de un ambiente más distendido en la familia facilitando una mejor relación entre padres e hijos desde los primeros dÃas de vida.
Sistema respiratorio:
El masaje en la zona del pecho, espalda y hombros ayuda a regular el sistema respiratorio.
Sistema circulatorio:
A mayor aporte de oxÃgeno mayor limpieza de la sangre. Los movimientos de vaciado venoso (los de entrada) ayudan al retorno de la sangre al corazón y producen un efecto tonificante. Los de salida ayudan a la sangre a llegar hasta los extremos (manos y pies) y producen un efecto relajante.
Sistema linfático:
Ayuda a drenar el sistema linfático suavemente.
Sistema muscular:
El masaje tiene un efecto relajante y tonificante de la musculatura. Ayuda a disolver nudos de tensión fÃsica y emocional, que el niño va acumulando a lo largo de los dÃas.
En el niño, las tensiones fÃsicas se acumulan en diferentes zonas musculares según la fase motriz en la que se encuentre.